Craig Wright está de vuelta en las líneas de tiempo y esta vez utilizó el mayor error técnico en la historia de Bitcoin para cuestionar el concepto de inmutabilidad de blockchain. En el centro de su argumento estuvo el "incidente de desbordamiento de valor" de 2010, cuando una vulnerabilidad en el código provocó que 184,467,440,737 BTC aparecieran de la nada.
Wright argumenta que este viejo episodio demuestra un punto principal: las reglas de Bitcoin no están escritas en piedra, el código ha sido cambiado antes y puede cambiarse de nuevo, mientras que la inmutabilidad de blockchain es meramente una "doctrina encantadora" que deja de ser cierta después de la primera excepción.
Sin embargo, los registros de archivo y la historia de los procedimientos judiciales relacionados revelan un contexto técnico y legal diferente detrás de esta actividad.
Anatomía del error de 2010: Eliminado en cinco horas
El 15 de agosto de 2010, en el bloque 74,638, un hacker desconocido explotó un error de desbordamiento de enteros conocido como CVE-2010-5139. La falla hizo posible eludir el límite de suministro de 21 millones de monedas de Bitcoin, creando una cantidad astronómica de monedas fantasma y poniendo a la criptomoneda en riesgo de volverse sin valor.
Satoshi Nakamoto y un grupo de desarrolladores tempranos lanzaron rápidamente un parche de emergencia. Los mineros y operadores de nodos acordaron moverse a la rama corregida de la cadena de bloques, abandonando por completo la cadena defectuosa que contenía miles de millones de monedas fraudulentas.
La afirmación de Wright de que este caso representa un ejemplo de "recuperación de fondos" entra en conflicto con los hechos históricos por dos razones:
- Destrucción, no redistribución: El suministro fantasma fue borrado permanentemente del libro mayor en lugar de devolverse o transferirse a usuarios específicos.
- Consenso descentralizado: El cambio no ocurrió por dirección de un líder único, sino mediante una decisión colectiva de participantes independientes que protegían sus propios intereses económicos.
Detrás de los argumentos de Wright sobre la flexibilidad de blockchain se encuentra la historia de sus campañas legales personales. Durante varios años, el científico informático australiano emprendió demandas contra los desarrolladores de Bitcoin, exigiendo que se les obligara a alterar el código de la red para poder acceder a carteras para las cuales no poseía las claves privadas.
Después de que el Tribunal Superior de Londres dictaminara en el caso COPA que Craig Wright no era Satoshi Nakamoto y que había falsificado documentos, perdió sus medios legales para influir en la industria.
El llamado actual de Wright a reconsiderar la doctrina de la inmutabilidad parece ser un intento de justificar sus demandas anteriores. En realidad, el código de Bitcoin se actualiza regularmente, como lo demuestra la actualización Taproot, pero solo para el desarrollo tecnológico y con el acuerdo de una abrumadora mayoría de participantes, no para alterar saldos en favor de intereses privados.






