El mercado japonés de ETF de Bitcoin al contado podría acumular 18.400 millones de dólares, o alrededor de 3 billones de yenes, para el año fiscal 2028. Tras los recientes informes de que Japón se prepara para lanzar sus primeros fondos de este tipo, un nuevo análisis de XWIN estima que esta ambiciosa previsión no es una exageración, sino un cálculo económico sobrio.
Los proyectados 18.400 millones de dólares solo parecen enormes. En realidad, representan un modesto 0,13% de los 14,6 billones de dólares en ahorros que poseen los hogares japoneses, gran parte de los cuales históricamente han permanecido inactivos en depósitos bancarios. En relación con el tamaño del mercado de fondos de inversión en acciones de Japón, las posibles entradas en ETF de Bitcoin ascenderían a un casi insignificante 1%.
De dónde proviene el capital
Los analistas esperan que estos miles de millones provengan de tres fuentes reales.
La primera son los inversores minoristas ordinarios. En lugar de lidiar con complejos intercambios de criptomonedas, podrán comprar Bitcoin a través de aplicaciones de inversión familiares y cuentas NISA con ventajas fiscales. La reforma fiscal podría proporcionar otro incentivo poderoso: se espera que la tasa impositiva sobre los ingresos por criptomonedas se reduzca del punitivo 55% al estándar 20%.
La segunda fuente es el capital institucional conservador. Debido a la baja correlación del Bitcoin con el dólar estadounidense, los fondos de pensiones japoneses han comenzado a utilizarlo como cobertura contra la inflación. Por ejemplo, el Fondo Nacional de Pensiones Empresariales en Okayama ya ha asignado su primer 1% de activos al sector de criptomonedas.

El tercer actor son los gigantes financieros nacionales de Japón. SBI Holdings ya ha propuesto lanzar una gama de ETF, incluido un fondo dual basado en Bitcoin y XRP. SBI tiene como objetivo atraer 5 billones de yenes en activos bajo gestión en solo tres años. Si se mantiene este ritmo, el objetivo de 18.400 millones de dólares para todo el mercado podría superarse mucho antes del año fiscal 2028.
Los principales acontecimientos a observar en los próximos meses son la adopción formal de las enmiendas a la Ley de Instrumentos Financieros y Bolsa (FIEA, por sus siglas en inglés) y las primeras solicitudes presentadas por los emisores a la Agencia de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés).
Una vez que el regulador dé luz verde, la velocidad con la que los ETF japoneses acumulen estos miles de millones dependerá directamente de dos factores: si los corredores pueden integrar rápidamente los activos criptográficos en las aplicaciones utilizadas por los inversores del mercado masivo y si la reducción de impuestos propuesta al 20% recibe la aprobación final.
Si Tokio no se atasca en la burocracia, Asia podría ganar un centro criptográfico regulado capaz de competir seriamente con el mercado estadounidense.






